Buenos días a todos...buenos días, Agustín...
Con este acto que hemos organizado desde COVITE y que NO ES un acto “oficial”... es un acto sencillo, íntimo, casi “familiar”, las víctimas del terrorismo aquí presentes (y muchos más que no están físicamente, pero sí de corazón) queremos dar un testimonio de profunda GRATITUD y RECONOCIMIENTO a la figura de Agustín Ibarrola por su valiente y generoso posicionamiento a nuestro lado. Es un acto con el que queremos, Agustín, que te llegue nuestro cariño y con el que pretendemos dejarte un buen sabor de boca que te compense de otros momentos desagradables que te ha tocado vivir (absolutamente inmerecidos, por supuesto). Vamos a ver si lo conseguimos...
Antes de continuar, queremos agradecer muy sinceramente al señor Alcalde su presencia, en calidad de promotor, gestor y facilitador de que este monumento esté hoy aquí. Aunque éste no es un acto “oficial”, ya lo hemos dicho, era un deber de cortesía por nuestra parte informarle del acto e invitarle al mismo (deber que cumplimos con todo gusto a la par que agradecemos muy sinceramente su bienhacer sobre el tema y el que nos honre hoy con su presencia).
Gracias también a todos los que nos acompañáis en este acto. Quien lo hace, lo hace a título de amigo de Agustín. Hoy (y esperamos y queremos y pedimos que haya muchos más días como hoy) no hay “Partidos” ni “divisiones”... sólo hay UNIÓN en torno a un propósito común... y el propósito de hoy, ya lo hemos dicho, es dar un “baño de cariño” a Agustín Ibarrola...
Gracias, Agustín, por colocarte a nuestro lado, que es el lado de una causa, una causa justa que resumimos en tres palabras: VERDAD, MEMORIA Y JUSTICIA sobre las que enseguida hablaremos, explicándolas una vez más.
Nuestra causa es la causa de unos valores, valores y principios de respeto al ser humano y entre ellos, ante todo y sobre todo, el derecho sagrado a la vida, por supuesto, así como la libertad, dignidad e integridad. Estos valores que tú al caminar a nuestro lado (y por supuesto ya mucho antes en una trayectoria larga, valiente, difícil y muy conocida por todos) abrazas... y al abrazarlos, te has colocado, como todos sabemos, en el punto de mira de quienes se oponen a todo lo que no sea inclinar la cabeza ante ellos y sus infames y cobardes planteamientos neonazis... te has convertido en víctima potencial a nivel físico y en víctima real en cuanto a todos los ataques sufridos por ti y por tu obra...
Hubiera sido tan fácil simplemente callarte (¡cómo tantos otros!)... acomodarte en lo que hubiera sido por otra parte un merecido retiro en tu bien ganada fama de artista y descansar después de tantos años de lucha antifranquista; años de lucha en los que el defender la libertad y la dignidad del ser humano por encima de cualquier otra cosa te llevó a la cárcel, gracias a la intolerancia y fanatismo del franquismo. Tu coherencia con esos mismos valores, el seguirlos defendiendo, te ha llevado a estar a nuestro lado y a tener de nuevo problemas... y sin embargo has seguido luchando por esos mismos valores y por una causa justa, la nuestra (que es también, entendemos, la de cualquier persona decente), con todos los disgustos y sufrimientos que ello te ha ocasionado, como es público y notorio. Gracias por no haber mirado para otro lado, como tantos otros, en lo que a nosotros respecta. Gracias por haber elegido el camino más difícil, pero sin duda el más digno.
Vamos a recordar cuál es ese camino que las víctimas del terrorismo recorremos y en el que nos sentimos honrados y agradecidos por tu compañía:
Tras muchos y dolorosos años de absoluta ignorancia por parte de casi todos (con escasísimas excepciones, y por ello mucho más de agradecer)... de un tiempo a esta parte oímos a veces que con la mejor intención se nos dice que “las víctimas siempre tenemos razón”. Agradeciendo la intención, queremos decir que no tenemos, por supuesto, siempre la razón (ni lo pretendemos) pero sí la tenemos ¡y al cien por cien! Cuando pedimos básicamente tres cosas: VERDAD, MEMORIA y JUSTICIA... ahí sí la tenemos ¡sin duda!... y como la tenemos, las seguiremos pidiendo sin desmayo y luchando por ellas... nos lo debemos a nosotros mismos, a nuestro dolor, a nuestros seres queridos arrebatados cobarde, rastrera y miserablemente... y en muchos casos también, aún, impunemente. Se lo debemos también y sobre todo a las siguientes generaciones, a las que procuramos dejar un mundo mejor y más humano. Ésta obra tuya, Agustín, nos ayuda en la lucha por conseguirlas.
PEDIMOS VERDAD (y la seguiremos pidiendo...) porque sin la verdad nada limpio, decente, ni que merezca la pena, se puede legar a nuestros hijos... y la verdad se quiere ocultar a veces desde varios sitios, y entre ellos desde el poder nacionalista con palabras “bonitas, genéricas y facilonas” que en nada comprometen. Palabras como: “nosotros siempre hemos estado con las víctimas”. La inmensa mayoría de las víctimas en general (puede haber alguna respetable y contadísima excepción) y las más antiguas en particular sabemos que eso es rotundamente falso. Los hechos dicen algo muy diferente. Sabemos muy bien quien ha estado y quien no ha estado con nosotros... y desde luego, el poder nacionalista ha estado siempre muy lejos de nosotros, mostrándose frío, cruel, distante e inhumano. No es una afirmación gratuita, podemos documentarla con infinidad de hechos que la avalan. No van a cambiar la historia con operaciones de “maquillaje”. Tú sí has estado (y estás) con nosotros, Agustín. Este monumento, que te agradecemos profundamente, ayuda a que la VERDAD, la verdad de tanta gente asesinada (hombres, mujeres, ancianos, niños... ¡¡¡niños!!!) y otros muchos con secuelas físicas (por no hablar de las psicológicas) de por vida... esta verdad SE VEA ocupando un espacio grande, como lo ocupa este monumento, contra el olvido al que se nos ha querido empujar de un modo infame, unos matando y otros diciendo con su actitud durante tantos años: “¡hay que ver, qué cosas pasan!. Esto afea nuestro precioso paisaje. Miremos para otro lado; al fin y al cabo nada tenemos que ver con ello.” Con este olvido se nos mataba a nuestros seres queridos en cierto modo dos veces. Vamos a recordar una cita de Bertolt Brecht que decía:"Primero fueron a por los judíos; no dije nada, porque yo no era judío. Luego fueron a por los comunistas; no dije nada, porque yo no era comunista. Después fueron a por los sindicalistas; no dije nada, al fin y al cabo yo no era sindicalista. Ahora vienen a por mí... y ya no queda nadie que me defienda".
Por eso pedimos VERDAD porque sin VERDAD no hay MEMORIA.
Por eso pedimos MEMORIA (y la seguiremos pidiendo), porque quien olvida no aprende y sin MEMORIA repetiremos siempre una y otra vez los mismos errores... y por tanto no podría haber avance personal ni social alguno... y queremos, desde luego, un mundo mejor para las siguientes generaciones. Algún día habrá que explicar a la gente qué es este monumento que tanto te agradecemos Agustín y por el que tanto hemos luchado y suspirado... expliquémoslo a todos y sobre todo a los jóvenes, para apartarles de caminos infames por inmorales y estúpidos por inútiles. Expliquémoslo para que vean, sí, la inutilidad del dolor gratuito inflingido a tanta gente. Este monumento tuyo, Agustín, es un magnífico instrumento para mantener la MEMORIA.
Pedimos JUSTICIA (y la seguiremos pidiendo)... porque sin JUSTICIA no hay civilización que merezca tal nombre sino barbarie y abuso de poder. En lo que nos atañe, el poder de unas bombas y unas pistolas que cualquier imbécil puede disparar: ¡no hay que ser muy inteligente para apretar un gatillo! Un poder que unos miserables se auto otorgaron un día causándonos un dolor infinito y que luego tienen la desfachatez, la cobardía y sobre todo la incoherencia de reclamar para sí todos los derechos cuando ellos niegan cualquier derecho a los demás, empezando por el más elemental y sagrado de todos: el derecho a la vida.
Pedimos, sí, JUSTICIA (y la seguiremos pidiendo) porque aún hay muchos casos no resueltos de muchas buenas personas asesinadas... mientras sus asesinos siguen impunemente tostándose al sol en dorados exilios caribeños o viviendo a cincuenta metros de sus víctimas. ¿¿Cómo se puede tolerar esto??... ¿Cómo lo consienten determinados Ayuntamientos (y por supuesto Gobiernos)?... Pero también: ¿cómo lo consienten los ciudadanos de a pie, que son los que eligen a sus representantes? Recordemos la frase de Martín Luther King citada en el valiente documental que se estrena en estos días en nuestras pantallas: “13 entre mil” de Iñaki Arteta (al cual agradecemos también profundamente su compromiso con nosotros): “lo escandaloso del siglo XX no es que haya habido tantas maldades, sino que mientras éstas se estaban cometiendo, tanta “buena gente” permanecía mirando para otro lado”.
Por cierto, una reflexión: ¿cómo es que si el dolor que unos asesinos nos causan no puede prescribir... sus horribles crímenes sí? No entendemos ni entenderemos jamás esta absoluta sinrazón. Pedimos, una vez más, que el terrorismo sea declarado delito de lesa humanidad para que nunca prescriba, para que quien caiga en él tenga que cargar al menos el resto de su vida con la vergüenza de que se le llame y se le considere por su nombre: asesino (o cómplice). Y por tanto culpable de lo más horrible que puede hacer un ser humano, algo a lo que nadie tiene derecho: asesinar. ¿Qué mínimo que una condena pública y legal o cuando menos moral y simbólica? ¿Cómo es eso de que: “bueno, ya han pasado algunos años... pelillos a la mar... y por el bien de todos aquí no ha pasado nada”? ¿¿Qué es eso?? Desde luego no es JUSTICIA. No para nosotros ni nuestros seres queridos. Este monumento tuyo, Agustín, al contribuir a mantener la VERDAD y la MEMORIA... automáticamente empuja también a exigir JUSTICIA. Su forma redondeada y amable, sin esquinas ni puntas simboliza también la diferencia entre los comportamientos violentos de los asesinos y los pacíficos y constructivos de nosotros, las víctimas que pese a todo sabemos mirar hacia delante. Pero algunos confunden interesadamente esta actitud nuestra con la de ser unos “pobrecitos” a los que cualquiera puede manipular y sólo merecen lástima o compasión. Desde luego no es eso lo que queremos. ¿Qué queremos? Ya lo estamos diciendo, una vez más: VERDAD, MEMORIA y JUSTICIA.
A veces parece que no basta con que no respondamos con la misma moneda y hay voces que prácticamente nos “exigen” que perdonemos y olvidemos. Curiosamente lo hacen quienes más pasividad, comprensión, tibieza ¡incluso amabilidad! muestran ante los asesinos... lo dicen quienes no paran de hablar de agravios (o supuestos agravios) ocurridos hace siglos y de emitir documentales por televisión para mantener vivos determinados recuerdos y alentar sentimientos que no favorecen precisamente la hermandad entre los pueblos.
En primer lugar: perdonar es un acto de generosidad individual y privado... jamás una “obligación” como no lo es, por ejemplo, hacer un favor si te lo piden. La única obligación sagrada es respetar el derecho a la vida.
En segundo lugar: no se puede perdonar a quien no pide perdón y los asesinos, psicópatas y sociópatas, no lo piden ni siquiera formalmente (mucho menos de corazón, que es el único que podría valer).
En tercer lugar: quienes podrían perdonar están muertos. ¿No se les ocurrió pensar en eso antes de apretar el gatillo o poner la bomba? ¿No?... ¡Vaya por Dios! Es lo que tiene ser tan “sobrado” al auto otorgarse el derecho a disponer de las vidas ajenas.
Eso en cuanto al perdón, que queda por tanto al nivel de la libertad y la generosidad de cada uno...
Y en cuanto al olvido: somos civilizados, somos generosos y somos diferentes a los asesinos que nos han marcado la vida de modo indeleble... pero no somos “dóciles marionetas manejables” y mucho menos “estúpidos”, mal que les pese a algunos porque les resultamos incómodos. Olvidar sería estúpido e inmoral. Ya hemos hablado antes de la memoria. Miramos hacia delante ¡pese a todo! (porque esa es la dirección del tiempo y de la vida) pero por supuesto que no olvidamos.
Seguiremos reclamando y luchando por la “VERDAD, MEMORIA, JUSTICIA” y nos reservamos ¡faltaría más! el derecho a decir quién ha estado y quién no ha estado a nuestro lado en tantos y tantos momentos. Desde luego no ha sido el poder nacionalista que rige este país hace ya casi treinta años. Así lo afirmamos rotundamente la inmensa mayoría de las víctimas y lo seguiremos afirmando: no van a cambiar la historia. No lo permitiremos.
Ése es nuestro camino, como bien sabes, Agustín. Un camino de dolor, pero también de esperanza, de solidaridad, de autosuperación...de lucha por transformar el dolor en desprecio a lo que es despreciable y la rabia en coraje para luchar por una causa justa: ¡nunca más! Nunca más asesinatos, nunca más tibieza ni contemporizaciones ante ellos, nunca más mirar para otro lado... Gracias, una vez más, por recorrerlo a nuestro lado... por tu compromiso... por tu generosidad... por tu Arte... por tu valentía al ponerte junto a nosotros... por tu coherencia al defender los mismos valores antes y ahora (y haberte llevado tantas bofetadas y tan inmerecidas por ello)... por tu lucha a favor de la dignidad del ser humano...
Gracias por sacar adelante este monumento tan necesario... tan reconfortante para nosotros y que debería ser un motivo de reflexión para todos... y en particular de actos educativos con escolares y jóvenes que sirvan para transmitirles unos valores que nosotros abrazamos y propugnamos... estos valores también los defendían nuestros seres queridos asesinados... les abrazamos a ellos hoy aquí, como también te abrazamos Agustín, de todo corazón, a ti y a otra gente valiente que como tú abraza nuestra causa, que es la causa de la humanidad y del respeto al ser humano. Gente que como tú, camina con nosotros y nos reconforta con su calor, presencia y cercanía auténtica.
Actuaciones, comportamientos y trayectorias como la tuya devuelven la confianza en el ser humano (capaz de lo peor y de lo mejor, como se demuestra a diario) al mostrarnos lo más noble y valiente que hay en él.
Y es lo que queríamos transmitirte hoy en este sencillo acto Agustín: nuestro afecto, agradecimiento, calor y proximidad, aquí, a los pies de esta obra tuya que generosamente nos has regalado. Esperamos haberlo conseguido.
Muchas gracias a ti y a todos por vuestra presencia. Y gracias también a todos los que habéis luchado para sacar adelante este monumento llevándoos más de un mal rato... No ha sido en vano: aquí está y esperemos que para siempre: para que todos aprendan... para que nadie olvide... para seguir pidiendo VERDAD, MEMORIA y JUSTICIA... para reconfortarnos... para hacernos a todos mejores y más humanos... para unirnos... para avanzar hacia ese mundo mejor que todos queremos...
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