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El libro "Vidas rotas" pone por primera vez el acento en las víctimas de ETA
El libro "Vidas rotas" pone por primera vez el acento en las víctimas de ETA
Ochocientos cincuenta y siete muertos, miles de heridos y cientos de familias destrozadas. Este es el macabro balance que la banda terrorista ETA ha dejado en sus cincuenta años de historia. Una niña de apenas dos años, Begoña Urroz Ibarrola, fue la primera persona que ETA asesinó. Era el año 1960 y a esta pequeña le han seguido 856 muertos más a lo largo de medio siglo. Ahora, por primera vez podemos conocer los nombres de todas estas víctimas, las circunstancias de su vida y de su muerte así como el nombre de sus asesinos.

Rogelio Alonso, Florencio Domínguez y Marcos García Rey expertos en el fenómeno terrorista recopilan estas historias en “Vidas rotas: todas las víctimas de ETA” (Editorial Espasa), un libro sobrecogedor con el que se quiere hacer justicia con todas y cada una de las víctimas. Alonso ha estado hoy con nosotros en este nuevo encuentro digital en cope.es, y junto a él una de las personas que figuran en este libro, víctima, por tanto, de la barbarie terrorista. Cristina Cuesta que es además presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (COVITE).

El padre de Cristina, Enrique Cuesta, delegado de Telefónica en San Sebastián, fue asesinado por ETA en 1982. Hace ya 28 años de aquel terrible suceso, y han tenido que pasar cinco décadas para poner en negro sobre blanco el reconocimiento de todas las víctimas. Cuestionada acerca de lo que ha supuesto para las víctimas la publicación de este libro, Cristina asegura que "este libro ha sido recibido "con muchísimo agradecimiento, admiración y con muchísimo sentido, el sentido de oportunidad".

Considera que es un paso cualitativo porque se relacionan muchos aspectos del sacrificio de las víctimas que era importante resaltar. Además, afirma "desde la Justicia a todas de nombrar y relatar esa experiencia a parte", así como "destacar los aspectos de justicia, contextualizar los hechos, hablar de las respuestas sociales". Cristina considera que se trata por tanto "de un paso importantísimo para conocer lo que hemos sufrido las víctimas".

Cuestionado acerca de qué cambia con este libro respecto de los anteriores, Rogelio explica que antes se había realizado un libro de semejantes características en Irlanda del Norte, y que por ello se pensó en hacer algo parecido. Cree que este era uno de los temas en los que menos se había trabajado, porque "instintivamente hemos tendido en España, no solamente desde los medios de comunicación, sino también desde el ámbito académico, a ocuparnos mucho de los terroristas, pero no tanto de sus víctimas". Por eso "entendíamos que era una manera de equilibrar esa desigualdad".

Explica que es la primera vez en la que se ponen todas esas historias en conjunto. Explica que se ha intentado aportar "un pequeño grano de arena" a la labor inmensa de reconocimiento social de las víctimas, dado que es imposible "reproducir o reflejar la grandeza de esas personas asesinadas en unas pocas páginas". Explica que utilizando el hilo conductor de esas más de 800 personas asesinadas se podía reflejar el impacto humano y político que el terrorismo ha tenido. Esto es lo que, en su opinión, aporta este libro.

Y es que la obra recoge de manera cronológica los asesinatos de ETA y en sus páginas podemos ver como a veces coinciden con acontecimientos importantes en la vida de los españoles desde, por ejemplo, el referéndum de la constitución, la victoria socialista, los pactos antiterroristas o las treguas y negociaciones.

Rogelio ha destacado la evolución de la sociedad española en el sentido de que ETA, a día de hoy, no puede desestabilizar a la democracia española. Dice que también ha evolucionado la atención que se da a las víctimas del terrorismo. Antes las personas eran asesinadas y estigmatizadas después de eso. Su sufrimiento era, por tanto doble. No obstante, y a pesar de la mejoría, han destacado que no hay que bajar la guardia ya que aún existen tenemos retos muy importantes como el hecho de que la sociedad y el Estado no pueden ignorar que las victimas que todavía reclaman justicia "y algo más que una memoria emotiva". Hay unas consecuencias políticas y jurídicas, y unas responsabilidades que hay que tener muy en cuenta.

Centrándonos en las víctimas, verdaderos protagonistas de esta historia, nuestros invitados de hoy han querido recordar a todas las víctimas, no solo los que han sido asesinados, sino también aquellos que fueron estigmatizados, así como aquellos que se han suicidado por la coacción de los terroristas.

Cristina ha explicado que el momento en que las víctimas dejaron de sentirse desamparadas cuando se empieza a tener la percepción social y la mirada de la víctima y se comienza a entender que existían, "que teníamos algo que decir, que aportar, que teníamos una historia, un nombre, una cara". Eso, explica Cristina, se consigue de forma masiva cuando, tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, seis millones de españoles salen a la calle. Esto constituye un "punto de inflexión" a partir del cuál surgen las mejores leyes y actuaciones en favor de las víctimas. No ha olvidado la necesidad de luchar porque crímenes de la banda terrorista cometidos sobre todo en los años 70 y 80, no prescriban.

En otro momento de la entrevista, Carmen ha explicado que la plataforma "¡Basta ya!", iniciativa ciudadana en la que estuvo involucrada, ha sido uno de los movimientos más importantes en la lucha contra ETA, porque centró su actuación en tres objetivos: no negociación con eta, el protagonismo de las víctimas y la actuación del estado de Derecho. "Ese triangulo se inicia y plasma claramente con esta iniciativa ciudadana", ha explicado.

Rogelio explica que esta obra trata de poner nombres y apellidos, identidades a esas personas para devolver la humanidad que el terrorista les arrebató al asesinar a estas personas. "De esa manera también se daña al terrorismo", explica. "Con la violencia, se pretende la deshumanización de las víctimas, si ponemos un énfasis en su humanidad, en intentar devolver la dignidad que el terrorista arrebató", explica.
Preguntado por algunas de esas historias que narra el libro, Rogelio ha destacado la importancia de todas ellas. Y como todas ellas te provocan emociones, porque están repletas de valentía, coraje, y valor. Asegura en este sentido que te encuentras con declaraciones que te hacen darte cuenta de la mezquindad, pero también de la grandeza del ser humano.

Nuestros dos protagonistas han hablado hoy además de otros asuntos de máxima actualidad, como el asunto de la extradición del etarra De Juana Chaos, que tal y como han explicado, esperan que se produzca y que luego ya sea el juez el que decida si es o no culpable del delito de enaltecimiento del terrorismo que se le imputa. No obstante han recordado que aunque ha "pagado" por los asesinatos que cometió, no ha pagado las indemnizaciones que debía.

También han hablado de los lazos entre ETA y las FARC, asegurando que efectivamente ha habido adiestramiento de los etarras por parte de los venezolanos. Rogelio espera que Venezuela no se convierta en el santuario de eta en el futuro. En todo caso, cree que hay que ser muy respetuoso con el procedimiento judicial iniciado a partir del auto del juez Velasco.

Con respecto a las últimas detenciones de ETA, Cristina cree que, parece que los datos objetivos indican que se está llegando al final de la banda. No obstante, asegura que no se debe bajar la guardia porque "hemos asistido tantas veces a ese final" que cuesta creerlo. En este sentido cree que hay que combinar todos los elementos: policiales, judiciales, políticos y sociales para acabar con el terrorismo. Algo que, asegura Rogelio "es posible".

En los últimos instantes, Cristina ha afirmado que este libro trata de reflejar el sufrimiento y el calvario de tantas familias, "no sólo de los asesinados sino también de los heridos, amenazados, extorsionados, de los que se han tenido que exiliar..." etc. Esto es lo fundamental. Han resaltado la capacidad de sacrificio y lo que ha supuesto esta obra, porque, es "muy importante la memoria sentimental". "Todo lo que han pasado y siguen pasando tantas víctimas debe tener un sentido y un significado positivo, y constructivo, porque nos enseña la mejor parte de nosotros mismos que tiene que ver con lo mejor de la sociedad española y del sistema que hemos sabido construir con todas sus limitaciones e imperfecciones", explica Cristina. Esta es, para los autores, la cuestión fundamental.

Por eso este libro posibilita "una reflexión desde todos los puntos de vista". Cristina ha recordado que este texto es "un monumento de palabras fundamentales" como decía Maite Pagazaurtundua o "el primer libro definitivo" como decía Santiago González.

Lourdes Mate Cope



Entrevista de radio a Cristina Cuesta y Rogelio Alonso
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