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| [08/02/2010] |
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| Alfredo DAGNINO Presidente de la Fundación Universitaria San Pablo CEU
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En España, al igual que en otros lugares del mundo, el terrorismo se ha convertido en la amenaza más grave que existe contra la paz y la libertad. Esta execrable violencia es un hecho intrínsecamente perverso que atenta de manera cruel contra la vida humana, coarta la libertad de las personas y ciega el conocimiento de la Verdad y de la propia Historia. Es más, el terrorismo es una muestra evidente de intolerancia y germen del totalitarismo.
El CEU, desde hace ya varios años y a través de su Observatorio Internacional de Víctimas del Terrorismo, viene apoyando de un modo rotundo y sin complejos la causa de las víctimas del terrorismo. Precisamente, los días 11, 12 y 13 de febrero se va a celebrar en Salamanca el VI Congreso Internacional sobre Víctimas del Terrorismo, un encuentro ya consolidado que pretende dar voz a las víctimas y que sientan el cariño y el respeto de toda la sociedad. El porqué de este compromiso del CEU con la noble causa de las víctimas del terrorismo tiene una respuesta muy sencilla que conecta directamente con la inspiración fundacional de esta Institución: la tradición del humanismo cristiano conlleva que el CEU quiera apoyar a los más débiles de nuestras sociedades. Y entre ellos se encuentran, sin ningún género de duda, aquellas personas que han sufrido los efectos de la violencia y la sinrazón del terrorismo.
Este evento de carácter internacional es una muestra más del compromiso del CEU con la sociedad. Puede pensarse que las instituciones académicas se encuentran alejadas de la comunidad social y de los problemas que en ella se dan. Nada más lejos de la realidad. Estamos firmemente comprometidos con la sociedad y con todas sus justas reivindicaciones. Es de justicia, por tanto, que una institución universitaria rinda tributo a la memoria de aquellas personas que han sufrido –e incluso perdido la vida– por defender lo más noble: la dignidad humana y la libertad.
Por otro lado, no hay que olvidar que vivir en democracia exige aislar el terrorismo y a todos aquellos que, directa o indirectamente, hacen causa común con él. Este es un imperativo moral que debe traducirse en una práctica política clara y nítida, carente de fisuras, tibiezas y ambigüedades. La experiencia nos demuestra con el amargo testimonio de la sangre inocente que toda debilidad frente a los terroristas acrecienta el peligro de nuevos crímenes.
Estos Congresos Internacionales como el que va a tener lugar en Salamanca pretenden ser una muestra más del compromiso del CEU y el deseo de luchar por mantener viva la memoria de las víctimas del terrorismo, de velar por su dignidad y que ésta no sea mancillada. Y también para exigir a las Autoridades y a las Instituciones Públicas que caiga todo el peso de la Ley sobre los terroristas. Todos los ciudadanos de este país debemos escuchar el testimonio de las víctimas, ya que sus reflexiones suponen una fuerza moral ejemplar para que toda la sociedad pueda aprender auténticas lecciones de vida.
Desde estas líneas quiero reafirmar una vez más que vosotras, las víctimas, nunca más vais a estar solas. Seguiremos dispuestos, de una manera firme y contundente, a luchar en la vida pública y a defender ciertos principios que no admiten componenda, renuncia ni transacción. Es una obligación de todos continuar aprendiendo mucho de las víctimas y a tenerlas siempre en nuestra memoria.
La Razón
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