10 Aniversario Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco
english
euskara
INICIO
Si quieres recibir información envíanos tu correo    
  Acepto las condiciones |
ARTÍCULOS DE OPINIÓN

Últimos artículos de opinión añadidos:
23/05/2013
Vuelta a la realidad
23/05/2013
Dignidad
22/05/2013
¿Reparación de daños?
22/05/2013
Víctimas del terrorismo en apoyo de Rogelio Alonso
21/05/2013
Entrevista a Josu Puelles: «Queremos justicia: ‘doctrina Parot’»
Ver todos los artículos
[27/02/2012]
Las víctimas deploran el cinismo batasuno: «No nos han humillado, nos han matado» I.Reyero/J.Pagola
Batasuna quiere zanjar 50 años de complicidad con ETA con excusas por su falta de «sensibilidad» con las víctimas.

No han humillado a las víctimas, han ayudado a poner más muertos encima de la mesa». La voz siempre firme del colectivo de damnificados por el terrorismo (más de 800 asesinados, de los cuales, 314 siguen sin resolverse) resurgió ayer con fuerza para contrarrestar al enésimo intento propagandístico de la «izquierda abertzale» de diluir su responsabilidad y canjear el fin de ETA por «réditos políticos y penitenciarios».

La vieja Batasuna trató ayer de presentar como una cuestión de falta de tacto o «insensibilidad» hacia las víctimas lo que ha sido una historia de complicidad y colaboracionismo con el exterminio ejecutado por ETA durante casi medio siglo de terror. Tal y como adelantó ABC el pasado sábado, lo hizo en un calculado acto en el Kursaal de San Sebastián, a petición de los «expertos internacionales» que avalan su «paz» —la de un escenario «sin vencedores ni vencidos»— y bien rodeada de los suyos. Con toda la «vieja guardia» —Permach, Barrena, Petrikorena, «Antxon» (dirigente de la banda en los «años de plomo)...— y los cargos de Bildu y Amaiur —Garitano, Errekondo— atentos a las palabras de Maribi Ugarteburu.

El asesinato como arma

La «izquierda abertzale» tradicional dijo «lamentar» tanto las «consecuencias dolorosas derivadas de la acción armada de ETA» como su posición política ante esos atentados, en la medida en que ésta última «haya podido suponer —aunque no de manera intencionada— un dolor añadido o un sentimiento de humillación para las víctimas». Así, «acepta que mediante sus declaraciones o actos ha podido proyectar una imagen de insensibilidad frente al dolor causado por las acciones de ETA». Pero, como denunciaron ayer alto y claro las víctimas, lo de Batasuna no ha sido un problema de «falta de sensibilidad» hacia quienes han padecido el zarpazo del terror, sino una estrategia cómplice para justificar los asesinatos y sacar rédito de ellos.

«¡ETA, mátalos!» ha sido hasta anteayer uno de los gritos más repetidos en las marchas batasunas. Pero, según la nueva versión bildutarra, al entonces dirigente de HB Periko Solabarria le faltó sensibilidad el 24 de octubre de 1982, cuando en un mitin aseguró: «Sabéis que nuestros terrenos están en manos de oligarcas vascos, y cuando ETA secuestra o ejecuta a los Ibarra o Lipperheide, limpia nuestras tierras de mafiosos». Al batasuno José María Olarra le faltó «tacto» el día en que amenazó con llevar el conflicto «al corazón del Estado» pocos días antes de un atentado de la banda en Madrid. Años después, con el cadáver de José Luis López de la Calle aún caliente, Arnaldo Otegi justificaba a pocos metros de la capilla ardiente el asesinato, con la retahíla de siempre, al asegurar que lo sucedido hacía más necesaria la negociación.

De esta manera, en su perverso intento de pasar página, el último «paso» de Batasuna se sumerge en la equidistancia del «conflicto» y las múltiples violencias sufridas por el «Pueblo vasco», que insiste en situar como «víctima» de la «represión» y «la guerra sucia» de los estados francés y español. Sigue justificando de esta forma el brazo político la sangre derramada por ETA, a la que, otra vez, se olvida de condenar.

Sin embargo, Batasuna se delata en su propio documento al admitir que reconoce el dolor causado solo para así evitar que las víctimas sean un obstáculo a su pretensión de lograr la excarcelación de los presos o la autodeterminación. «No aceptados que el dolor y el sufrimiento de las víctimas del conflicto se usen como excusa para no dialogar».

Homenaje a la «lucha»

Diluye su pesada carga aduciendo que, «en la crudeza del conflicto» «ninguna fuerza política puede eludir su responsabilidad», y pide como «premio» al final de la violencia etarra la amnistía de sus presos. «Es necesaria la vuelta al hogar de todos los presos y exiliadas», afirma el texto, que introduce el término de «justicia transicional» para una «paz justa y duradera». Como «aportación» final, y desde el argumento de múltiples culpables, múltiples violencias, reclama la creación de una Comisión de la Verdad, comandada por sus aliados «internacionales».

Pero aún había más. Lejos de condenar el sanguinario historial de ETA, incluye el velado homenaje a las «generaciones de jóvenes vascos» que «resistieron y lucharon» no porque «les gustase», sino porque «se sintieron reprimidos, excluidos y dominados» en su «identidad y dignidad» como pueblo milenario.

Tampoco hubo noticia en la exigencia que el conjunto de partidos políticos y del Gobierno para que Batasuna use su «influencia» sobre ETA y le inste a disolverse y a entregar las armas, sin condiciones.

I.REYERO/ J.PAGOLA ABC

VOLVER
Aptdo. de Correos 3358 · 20080 San Sebastián (Gipuzkoa) (España) | Tlfn: (34) 943.32.28.88 Fax: (34) 943.43.19.70
Visítanos en YouTube