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| DISCURSOS DEL VIII PREMIO INTERNACIONAL COVITE |
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Excelentísimas autoridades, queridas víctimas, queridos vecinos de Berriozar, queridos amigos navarros, amigos todos.
Si hace un año nos hubieran dicho que el Consejero de Interior del Gobierno Vasco se iba a dedicar con empeño, eficacia y motivación a dirigir la eliminación de las fotos de los terroristas etarras en los pueblos del País Vasco, que Marimar Blanco sería la Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco, que Mikel Otegi, asesino de dos ertzainas cuyas familias son miembros de Covite sería extraditado y que un acto nuestro sería presentado por un alto cargo de la Televisión Pública Vasca hubiésemos respondido con una sonora carcajada.
Tenemos muchas razones para estar contentos como miembros de Covite. Una muy importante, que por fin, la política antiterrorista desde la Comunidad Autónoma Vasca coincide con la política del Gobierno de España y que estas se basan en lo que Covite desde su constitución ha venido defendiendo, contra viento y marea: Que la lucha contra la impunidad terrorista y su deslegitimación debe ser una prioridad no sólo de palabra sino de hechos; que las víctimas tenemos una significación política no partidista y exigimos una Memoria pública, no sólo privada o testimonial; que la lucha antiterrorista más eficaz es la que se basa en firmeza democrática y la aplicación de las leyes; que el final de ETA debe sustentarse en su derrota y no en ningún tipo de negociación basada en traficar con nuestro dolor como víctimas.
Desde esta tribuna tan especial para Covite, en un día de inmensa alegría por lo que significa de reconocimiento a una labor social tan necesaria y tan escasa hasta la fecha, como la que decidieron emprender nuestros amigos de Berriozar, reiteramos nuestra colaboración constructiva y crítica, como así nos pidió el Lehendakari Patxi López en julio pasado, al actual Gobierno Vasco, sencillamente porque por primera vez en nuestra historia como asociación, su discurso, su determinación, su acción política en las distintas áreas que nos afectan como ciudadanos víctimas del terrorismo coincide con las reivindicaciones de Covite.
Somos víctimas del terrorismo. Hace casi once años cuatrocientas víctimas de ETA, los Comandos Autónomos Anticapitalistas, el GAL, la Triple A y el terrorismo callejero, decidimos por primera vez desde el País Vasco alzar la voz y crear una asociación: el Colectivo de Víctimas del Terrorismo, COVITE, en defensa de nuestros legítimos intereses. A pesar de las dificultades de todo tipo hemos conseguido resistir y seguir defendiendo las reivindicaciones de las víctimas y los principios ético-políticos por cuya defensa o representación fueron asesinados nuestros familiares. Aspiramos a ser algo más que una asociación asistencial, de ayuda, de intermediación entre los poderes públicos y las necesidades de las víctimas. Trabajamos por y para la derrota de ETA y para el asentamiento de una paz basada en la justicia, no en el olvido y la impunidad.
Durante estos casi once años COVITE ha mantenido su independencia, su pluralidad y su resistencia, en coherencia con el ideario que le constituyó. Hemos defendido los mismos principios ante las diversas estrategias terroristas que en estos once últimos años se han aplicado por parte de los distintos gobiernos de España: la de la vigencia del Pacto por las Libertades y la de las políticas para acabar con el terrorismo basadas en el diálogo negociación con ETA. Hemos apoyado la primera y criticado sin descanso la segunda por ineficaz, legitimadora del terrorismo y humillante para las víctimas.
Nos hemos declarado insumisos a los distintos gobiernos nacionalistas de la Comunidad Autónoma Vasca porque éstos jamás dieron prioridad a la lucha por la deslegitimación del terrorismo y por discrepancia profunda con su análisis, definición y resolución del problema de ETA. Nos hemos sentido solos, marginados, incomprendidos y censurados por no ser "dialogantes", por no ser "generosos", por no ser "posibilistas", por no querer pasar página, por ser "obstáculos para la paz". Somos los mismos que hace once años, con las mismas ideas y las mismas prioridades y nos congratulamos de que éstas estén en la cabecera de las actuaciones políticas de nuestros dirigentes.
Hemos reivindicado nuestro papel político. No somos daños colaterales, no somos accidentados tapados con una manta en la carretera. Nuestros familiares han sido asesinados voluntaria, fanática y criminalmente por representar la pluralidad ideológica y la convivencia libre. Somos víctimas de un proyecto totalitario que con terrorismo o sin él es ilegal, ilegítimo e ilícito, antidemocrático porque se basa en la exclusión, el fundamentalismo político, el sectarismo, y la limpieza ideológica. Representamos la necesidad del imperio de la ley democrática y el pacto constitucional y estatutario, las normas que nos han hecho una sociedad libre como nunca antes aunque miles de vascos no puedan todavía disfrutarla por la pervivencia de ETA.
Hemos contribuido muy importantemente a abrir un camino de reconocimiento y dignificación de las víctimas. Hemos luchado por la necesidad y la obligación de un final justo para las víctimas y la instalación de un relato que no las humille más.
El camino por la dignificación social y política de las víctimas del terrorismo ha sido largo y difícil. Primero luchamos por hacernos visibles, más tarde por demostrar nuestra inocencia, luego por ayudar a enfocar las múltiples culpabilidades y responsabilidades que definen el drama vasco. Sin duda hemos avanzado. No hemos conseguido vencer a ETA pero el trabajo de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y en esta legislatura el de la Ertzaintza, la determinación de los jueces, los avances legales, la colaboración internacional, la unidad política, la tozudez del movimiento cívico y el papel protagonista de las propias víctimas nos deben hacer sentirnos optimistas. ETA sigue actuando pero ETA está abocada a su fracaso total si seguimos liderando su final en esta línea y no volvemos a estrategias nefastas del pasado. Queda mucho por hacer, no podemos bajar la guardia. La sociedad vasca tiene también que liderar éticamente esta apuesta sin retorno.
Si partimos de la constatación de que son las instituciones locales las más cercanas a los ciudadanos y sus representantes los más apegados a las necesidades, y reivindicaciones sociales podemos recordar que según el reciente estudio de la institución del Ararteko: Atención Institucional a las víctimas del terrorismo en Euskadi: "Una buena parte de los ayuntamientos vascos no ha impulsado ninguna iniciativa que honre la memoria de las víctimas del terrorismo, tales como la incorporación de lemas en contra del terrorismo o a favor de las víctimas, denominación con el nombre de alguna víctima en sus calles, plazas o instalaciones." El terrorismo ha asesinado a 626 ciudadanos en el País Vasco y lo ha hecho en ochenta y cinco poblaciones. Sólo en veinte se han realizado actos de homenaje y memoria a las víctimas del terrorismo.
Hoy mismo en Azpeitia, municipio gobernado por ETA, donde han sido asesinadas diez personas, donde su ayuntamiento jamás ha realizado ningún tipo de acto por la Memoria de estos vecinos está teniendo lugar la concentración en homenaje de Inaxio Uria, convocada el día tres de cada mes por la propia familia en recuerdo del día en que ETA acabó con su vida. Es cierto que se ha avanzado en la última década en conciencia social a favor de las víctimas, en reconocimiento institucional pero estos actos de desagravio son todavía hoy insuficientes y limitados.
La sociedad vasca está formada por miles de víctimas del terrorismo: familiares de víctimas mortales, heridos, políticos constitucionalistas, periodistas, jueces, miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, empresarios, funcionarios de prisiones. Ellos han puesto los muertos y los amenazados. Otra parte de sociedad vasca variopinta: desde la más desideologizada a la más fanática nacionalista ha mirado para otro lado, se ha escabullido, por miedo, complicidad o comodidad, ha preferido vivir como si no pasara nada, sin distanciarse crítica ni éticamente del tiro en la nuca o la persecución ideológica, ha callado y ha otorgado.
Las víctimas del terrorismo han sufrido una victimación primaria, derivada del propio delito terrorista, una victimación secundaria, como consecuencia del abandono, el olvido o la falta de atención y consideración en su justa definición como víctimas que no empezó a cambiar hasta bien entrados los años 90 y también han sufrido y sufren una victimación terciaria provocada por la estigmatización, la insolidaridad y la falta de respuesta social de un entorno que no ha dado prioridad a la defensa de la dignidad herida de las víctimas, sus conciudadanos, y que ha permitido y permite la exaltación del terrorismo en sus calles y plazas, en la escuela, la universidad, en los bares, en las fiestas, incluso en las familias.
En toda situación negativa hay excepciones que confirman la regla, Ermua lo fue pero desgraciadamente no se mantuvo en el tiempo. Covite las reconoce y las señala, para aprender de ellas y extraer enseñanzas contra el desestimiento o la resignación..
Sí es posible. Lo ha sido, lo está siendo en la comunidad vecina y amiga de Navarra. Es posible que un grupo de ciudadanos anónimos se indignen ante el asesinato terrorista de un vecino inocente, querido y admirado. Es posible que en un pequeño pueblo sujeto al control social de ETA, venciendo la apatía y el miedo, por la defensa del honor y el buen nombre de un amigo injustamente vulnerado un grupo de vecinos, con la sola pretensión de denunciar sin descanso la mayor injusticia que puede sufrir un ser humano, de manera permanente, mínimamente organizada pero con tesón y constancia, con valentía y motivados por el básico sentimiento de solidaridad ante la cruda realidad más cercana se levanten en paz contra la tiranía de las pistolas y la falacia de sus justificaciones. Y que además no sólo les mueva la pérdida irreparable de su amigo sino la situación de todas las víctimas del terrorismo y la crítica a todo terrorismo y sus complicidades.
Esos ciudadanos existen y se llaman vecinos de paz de Berriozar y si no existieran soñaríamos con inventarlos. En Berriozar, una pequeña población navarra, tras el asesinato de Francisco Casanova el 10 de agosto del año 2000, en el garaje de su casa, como ellos mismos definen en su Pág. Web "personas con diferentes ideas políticas e inquietudes, como cualquier vecino de cualquier pueblo o ciudad, con algo en común: el posicionamiento en contra del terrorismo y de toda ideología que lo ensalce, disculpe o justifique se unieron en la defensa de la vida y la libertad, y el apoyo a las víctimas y animaron a todos los vecinos de paz, sean de donde sean, a no mirar para otro lado y plantar cara al terrorismo y a sus cómplices"
Decidieron que Paco Casanova no quedaría en el olvido y que cada 9 de agosto le homenajearían con jotas y música, aficiones que a Paco le entusiasmaban. Y por estas humildes e inmensas razones llenas de sensatez, de sentido común y de humanidad, en el quinto aniversario decidieron hacer una gran escultura por Paco y por todas las víctimas del terrorismo que se convirtió en realidad. Y decidieron denunciar la impunidad en la que han vivido los proetarras, los dueños de la calle, los matones de barrio, denunciando el enaltecimiento, la exaltación, la legitimación del terrorismo social en todas sus formas: carteles, fotos, pintadas, acosos.
Berriozar ha sido recientemente otra vez noticia negativa. Noticia del fanatismo de ANV y sus cómplices políticos que lejos de aislarlos les justifican y aplauden, me refiero a Nafarroa Bai. Nuestro reconocimiento aquí también a los concejales constitucionalistas de UPN y del Partido Socialista que están devolviendo la dignidad a la política en Berriozar. Sé que algunos estáis presentes y desde aquí y en nombre de Covite y de todos muchas gracias y mucha fuerza para seguir resistiendo.
Es lamentable, incomprensible y kafkiano que a pesar de la legitimación judicial del Tribunal Supremo y del propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos hoy todavía en El País Vasco y Navarra 43 municipios sean gobernados por ETA. Es un punto negro que la colaboración entre el partido socialista y el partido popular no se concentre en una estrategia para expulsarles de los gobiernos municipales de una vez. Exigimos que esta alegalidad pueda ser enmendada próximamente.
Queridos vecinos de Berriozar, queridas víctimas. Hoy Berriozar es motivo de alegría y de orgullo. Es algo muy sentido premiar vuestro arrojo, vuestra valentía, vuestra humildad y vuestra inmensa contribución a la normalización de la convivencia en la lucha contra el terrorismo. Paco Casanova allí donde esté, las víctimas del terrorismo, la sociedad de bien la vasca y la navarra os estaremos eternamente agradecidos. Vuestro ejemplo debería ser explicado en los centros educativos y formar parte, indudablemente, de la asignatura de educación para la ciudadanía.
Ojala sean cada vez más los ciudadanos que dejen el miedo en el umbral y se atrevan a cruzarlo: os necesitamos.
Cristina Cuesta. Portavoz de Covite. |
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