10 Aniversario Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco
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COVITE, X. ANIVERSARIO (1998-2008)
Somos víctimas del terrorismo. Somos víctimas vascas del terrorismo. Celebramos que el 29 de noviembre de 1998 cuatrocientas víctimas de ETA, los Comandos Autónomos Anticapitalistas, GAL, Triple A y el terrorismo callejero, decidimos por primera vez desde el País Vasco alzar la voz y crear una asociación, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo, COVITE, en defensa de nuestros legítimos intereses. Celebramos que COVITE, a pesar de las dificultades, sigue existiendo y denunciando las injusticias que se cometen desde el País Vasco cada día contra las víctimas del terrorismo.

Hace diez años hicimos público un manifiesto para tiempos de tregua. Tras demasiados años en silencio, decidimos organizarnos para impedir que otros gestionaran un final del terrorismo en contra de nuestras reclamaciones, una supuesta paz basada en el olvido y la impunidad. ETA rompió la tregua a finales de 1999 y en enero del año 2000 volvió a matar. Decidimos seguir adelante e intentar conseguir que el sacrificio, la voz y la presencia de las víctimas del terrorismo se convirtieran en referencia social desde el propio País Vasco. Criticamos el abandono histórico de las instituciones vascas, de la jerarquía de la Iglesia vasca, de la sociedad. Realizamos un alegato contra todo tipo de terrorismo, desde la defensa de la ley y el Estado de derecho, advertimos que un final del terrorismo basado en el diálogo-negociación, de concesiones políticas a ETA, significaría traficar con nuestro dolor, justificar y legitimar la barbarie, pedimos que se exigiera a ETA el reconocimiento del mal causado y que se aplicara la Justicia, como garante de nuestros derechos.

Han pasado diez años, ETA sigue matando, hiriendo, amenazando, extorsionando. Hemos visto fracasar dos treguas. Hemos padecido entre otras muchas vulneraciones de los derechos humanos por parte de ETA, el asesinato de 57 personas, también el asesinato de 192 por parte del terrorismo islamista. Hemos disfrutado de la más efectiva política antiterrorista hasta la fecha encuadrada en la vigencia del Pacto Antiterrorista y por las Libertades, que se basaba en la unidad de los partidos políticos y las instituciones, la aplicación de la ley, el aislamiento y el cerco al mundo de apoyo a ETA y el reconocimiento a las víctimas del terrorismo en su dimensión social, ética y política. Hemos sufrido, y seguimos sufriendo, la sempiterna política de los sucesivos Gobiernos vascos basada en el horizonte final de un obligado entendimiento con la ETA política. Un análisis y una estrategia de la realidad del terrorismo y sus consecuencias basados en la permanente equidistancia entre víctimas y verdugos, la neutralidad o la ignorancia ante situaciones humanas y sociales de falta de libertad política. Un permanente cuestionamiento del sistema constitucional y estatutario que lejos de deslegitimar el terrorismo le da un marco de comprensión. Unas Consejerías, en especial la de Justicia, mucho más sensibles y permisivas con los problemas de los victimarios que de sus víctimas. Una terminología y un devenir que ha criticado o no apoyado las principales medidas y acuerdos encaminados a la derrota de ETA.

También hemos sufrido, y está situación nos llevó a un estado de profunda inquietud, que el gobierno de España, en la anterior legislatura se embarcara en una, para nosotros, equivocada estrategia de diálogo y de concesiones. Ha sido un tiempo de tensión, de desunión, también entre las víctimas, donde se nos quiso relegar otra vez y desposeernos de nuestro papel de canalizadores sociales de principios básicos universales a los que siempre nos hemos mantenido fieles. Sin embargo, hoy nos alegramos de los éxitos policiales, de la colaboración internacional y pedimos que la unidad en torno a la derrota de ETA se mantenga y se profundice.

Durante estos diez años COVITE ha mantenido su independencia, su pluralidad y su resistencia, en coherencia con el ideario que le constituyó para tiempos de tregua, aplicándolos a tiempos de terrorismo. Hemos realizado un trabajo de atención social a cientos de ciudadanos que han confiado en nosotros para solucionar sus problemas psicológicos, materiales, sociales. Hemos conseguido elevar una voz que es tenida en cuenta socialmente, a pesar de las censuras, los ninguneos y el ostracismo al que han intentado llevarnos. Nos ha tocado, por responsabilidad, siendo consecuentes con los valores que defendemos, ejercer la crítica a un nacionalismo gobernante hegemónico al que nos declaramos insumisos en su análisis del problema del terrorismo de ETA y en la estrategia, o la falta de ella, para derrotarlo en todos los ámbitos de la convivencia vasca. Hemos reivindicado nuestro papel político. No somos daños colaterales, no somos accidentados ni víctimas al azar. Nuestros familiares han sido asesinados por representar la pluralidad ideológica y la convivencia libre. Somos víctimas de un proyecto totalitario que con terrorismo o sin él es ilegal, ilegítimo e ilícito, que se basa en la exclusión, el sectarismo, y la limpieza ideológica. Representamos la necesidad del imperio de la ley democrática y el pacto constitucional y estatutario, las normas que nos han hecho una sociedad libre como nunca antes, aunque miles de vascos no puedan disfrutarla.

Hemos contribuido muy importantemente a abrir un camino de reconocimiento y dignificación de las víctimas. Hemos denunciado que el Parlamento Vasco no constituyera una ponencia exclusiva para las víctimas y se consiguió, hemos propuesto la creación de monumentos en recuerdo y homenaje permanente y se han erigido, fuimos los promotores en Ermua y Vitoria de los primeros que se construyeron. Hemos hecho oír nuestra voz y nuestra denuncia siempre desde el razonamiento y el respeto. Hemos luchado por la necesidad y la obligación de un final justo para las víctimas y de la instalación de un relato que no nos humille más. Un final que no se base en el olvido y la impunidad.

Nos congratulamos de los avances conseguidos en el reconocimiento moral a las víctimas, de la mejora de las leyes de atención, de la dedicación de la Dirección de Víctimas que pone voluntad y entrega. Todavía queda mucho por hacer y por conseguir.

Socialmente las víctimas no encontraremos nuestro lugar en esta sociedad hasta que por ejemplo los futbolistas vascos nos dediquen un minuto de apoyo, una concentración, una pancarta y una palabra como por ejemplo Justicia. Políticamente no habrá Paz para nosotros mientras no se marque la línea divisoria entre demócratas y no demócratas, no habrá democracia real para todos hasta que la intimidación, el matonismo, la amenaza y el miedo dejen de marcar la agenda de tantos vascos. No encontraremos sosiego hasta que no se eliminen todas y cada una de las pintadas de exaltación del terrorismo, de apología de la infamia, de manifestaciones y actos permitidos y apoyados que nos insultan. Las heridas no cicatrizarán hasta que no se consiga vencer al terrorismo y las víctimas pertenezcamos al lado de los vencedores. No podremos pasar página hasta que no sintamos que la Justicia ha hecho todo lo que puede en la defensa de nuestros derechos y nuestro amparo.

COVITE sigue adelante, a pesar de la restricción de las subvenciones públicas, a pesar de ser incómodos y molestos, además de despreciados por los que se creen dueños de este País que es de todos.

Seguiremos recordando a nuestros muertos, su nombre, su historia y el significado profundo de su sacrificio, seguiremos construyendo un país libre, plural, abierto y democrático, un país de realidades, construido desde la verdad de todos sus ciudadanos.


Donostia-San Sebastián 29 de noviembre de 2008

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